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Elena Roger inauguró una nueva etapa con el disco “Tiempo mariposa”.

La cantante Elena Roger inauguró una nueva etapa con el disco “Tiempo mariposa”, celebrado durante un largo espectáculo artístico en el teatro Opera en el que volcó creatividad y audacia, provocó el disfrute del canto y la música y logró un clima de sorpresa estética que desacomodó y superó con fortuna el nivel esperable para un artista consagrado.


Definido por la artista como “un disco feliz”, el álbum editado en forma independiente compone un tapiz naturalista que se prolonga en la puesta escénica, con alas de mariposa que visten a Roger cuando baja al centro del tablado sostenida con un arnés, vestuario hecho con textiles reciclados o una hamaca que mece la melodía de una canción.

Actitud ingenua para lo existencial, genuina exposición ante el público que completó la capacidad de la enorme sala; técnica y capacidad vocal excepcional y juego escénico que hicieron fluir a su lado a eclécticos artistas invitados, con un delicioso dúo junto a Juan Carlos Baglietto para la melancólica “Las cosas tienen movimiento”, de Fito Páez.

Todo eso junto a Javier López del Carril en letras y guitarra; Andrés Dulcet en bajo; Osvaldo Tabilo en batería; con teclados de Carlos Britez y Christine Brebes en violín, liderando un afiatado cuarteto de cuerdas.

“Estoy preparando mi piel/ sin pensar en volver, me fui/ y oí un murmullo de sal/ ‘este es el tiempo de los mares’”, cantó Roger el poema de Santiago Etala con el que marca un punto de inflexión con Broadway y su rol de “Evita” que junto a Ricky Martin consagró a la cantante argentina en Nueva York, Londres y Madrid.

“Tu tiempo es ahora una mariposa/ Navecita blanca, delgada, nerviosa./ Siglos atrás inundaron un segundo/ debajo del cielo, encima del mundo”, define su nueva época con unas líneas del cubano Silvio Rodríguez.

Ponen poesía a la nueva era Lisandro Aristimuño, Lucio Mantel, María Ezquiaga y hasta Alfonsina Storni: “este es el tiempo de confiar en el caos y en lo que uno cree”, refuerza desde la tapa del disco un conjunto de definiciones de la propia Elena.

Para el final, que se prolongó en el ‘bis’ con casi otro tramo de recital, la letanía coral “Ven y abrázame” en lengua Rapa Nui, que apenas hablan mil habitantes de la Isla de Pascua, coronó con un clima sorprendente el mensaje humanístico del espectáculo artístico, con dos coros de adultos en un contrapunto comunitario desde el fondo del público.

“Nuestros ancestros te dijeron que esta tierra iba a ser de todos y para todos. Ven y abrázame, yo creo en ti y creo que podemos volver a tallar nuestro lugar juntos”, propuso Elena en una lengua inusual que, a partir de “Tiempo mariposa”, se suma a su bella paleta sonora que conjuga la potencia del inglés, el provocativo francés de “Piaf” y el emotivo napolitano de “Mina“.

 
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