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La ciudad de Viena recibió con aplausos a los refugiados del primer tren especial.

Cientos de voluntarios acudieron a esperarlos y ayudarlos, entre ellos intérpretes a las lenguas árabe, farsí y kurda, así como personal de organizaciones de ayuda humanitaria que repartieron agua, alimentos, ropa de abrigo y mantas a los aspirantes de asilo reportó la agencia EFE.
Los refugiados y los presentes en la estación guardaron un minuto de silencio en memoria del niño Aylan Kurdi, el pequeño kurdo-sirio de tres años que apareció muerto en una playa turca, cuya imagen dio vuelta al mundo y se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios.
También se recordó a los 71 refugiados encontrados muertos en un camión abandonado en Austria, así como los fallecidos recientemente en el mar Mediterráneo cerca de Libia.
Poco después comenzaron a llegar a la estación autobuses con más refugiados desde la frontera y rápidamente se formó una multitud.
Por su parte, Majid, un universitario de Damasco que enarbolaba un cartel en el que decía "Gracias, Austria" (en inglés), indicó que los países árabes del Golfo Pérsico "deberían aprender de Austria".
Así, recordó que países como "Arabia Saudita y Qatar cerraron sus fronteras y no aceptan a refugiados sirios".
A pesar del visible cansancio, la gran mayoría de los recién llegados quieren continuar viaje hacia Alemania, país que aseguró que no trasladará a los refugiados sirios de vuelta a ningún otro Estado.
La mayoría de los refugiados tienen una ardua travesía, pues llegaron a Hungría por la "ruta de los Balcanes", que atraviesa Grecia, Macedonia y Serbia.


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