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Rousseff suma un guiño del Senado en una semana clave.

El jefe del Senado rechazó acelerar el análisis de las cuentas del gobierno en 2014 impulsado por el líder de Diputados, Eduardo Cunha, considerado el opositor más convencido de promover el impeachment, o juicio político, contra la mandataria.
Si el Senado no revisa el balance de la gestión de Rousseff se impedirá, al menos por ahora, que haya argumentos para eventuales pedidos de impeachment.
Rousseff dijo en el Palacio del Planalto, sede del Ejecutivo, que está "muy de acuerdo" con la actitud de Calheiros, quien ayer también propuso una agenda de reformas económicas para facilitar una salida a la crisis.
El líder del Senado adoptó una posición más conciliadora que Cunha, quien cuestionó hoy el encuentro que ayer mantuvieron senadores y gobierno en el Palacio da Alvorada, residencia presidencial, y advirtió que el Congreso está compuesto por "las dos Cámaras y no por una". Anoche, Rousseff cenó con un grupo de senadores a los que solicitó colaborar con la gobernabilidad del país, jaqueado por la crisis económica en la que hay sectores apostando al "cuanto peor mejor". La mandataria les propuso a los senadores aprobar las iniciativas enviadas para viabilizar el plan de ajuste que considera indispensable para reencauzar la economía.
Acompañada por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, instó a los parlamentarios a que la Cámara alta actúe como un "poder moderador" frente al clima de conmoción política y recesión económica.

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